Espanta promotores...
Recibes una llamada, y de repente, estás envuelto en palabras que alguien se ha aprendido de memoria para "regalarte" una tarjeta de crédito.
No acabas de decir, si, soy yo, cuando ya te están diciendo que, como eres bien cabrón, tienes una tarjeta de crédito esperando para que conozcas el "poder de tu firma", con un chingo de ventajas y cuestiones que ya ni siquiera escuchas, lo único que deseas es que ese cabrón (o cabrona) se calle tantito para decirle que no te interesa.
Pero yo he encontrado el método infalible para cortarlos y callarlos de una vez por todas. En cuanto el guey haga un respiro, dile que tienes ya una tarjeta, pero que aunque quisieras la suya, no puedes por que no has pagado la otra y estás en el buró de crédito. Santo remedio, como dijeran las abuelas.


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